¿QUE ES LA PROPIOCEPCIÓN?

BENEFICIOS Y CUANDO TRABAJARLA

La propiocepción es la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento. Dicho de otra manera, a nuestro cerebro le llegan diferentes ordenes desde las articulaciones y los músculos de la posición exacta de los mismos. De esta manera, en el sistema propioceptivo se “procesan” todas estas ordenes y se puede saber en qué posición exacta se encuentra nuestro cuerpo en cada momento. Este sistema interpreta entonces si es necesario reaccionar de manera inmediata activando otros grupos musculares para enviar lesiones, caídas…

¿sobre qué funciones actúa la propiocepción?

  • Regular el equilibrio
  • Coordinar los movimientos
  • Mantener el nivel de alerta del cerebro.

BENEFICIOS DE LA PROPIOCEPCIÓN

  1. PREVENCION DE LESIONES

Es un trabajo perfecto para evitar lesiones, prevenir recaídas y ayudarnos en el proceso de rehabilitación de una dolencia.

  • MEJORA DEL RENDIMIENTO

Entrenando la propiocepción mejoraremos lo que conocemos como “reflejos” y tendremos la capacidad de ser más ágiles. La coordinación y el equilibrio se potenciarán notablemente y seremos capaces de reaccionar más rápido ante una señal visual o auditiva

Realizando ejercicios para mejorar nuestra propiocepción también seremos capaces de mejorara nuestra capacidad de orientación espacial. Lograremos mantener una imagen muy clara del entorno mientras nuestro cuerpo está en movimiento.

  • FORTALECIMIENTO DE LAS ARTICULACIONES.

Cuanto más entrenemos nuestra propiocepción más fortaleceremos nuestras articulaciones y más mejoraremos nuestra velocidad de reacción. Si tienes consciencia de tu cuerpo te será mucho más fácil que antes sortear imprevistos o esquivar obstáculos.

¿Qué puede hacer que tengamos una mala propiocepción?

Ante cualquier lesión muscular o articular los receptores que tenemos en el cuerpo pueden verse afectados. Simplificando a nivel fisiológico, lo que les sucede es que se quedan un poco dormidos o enlentecidos, es decir, no mandan la información correcta al sistema nervioso central. Lo que tenemos que hacer es estimularlos de manera progresiva para que vuelvan a su estado anterior.

¿Cuáles son las consecuencias de tener una mala propiocepción?

Sin la información propioceptiva no podríamos movernos de manera correcta. Nuestros movimientos no se podrían adecuar al entorno que nos rodea. A nivel de lesiones musculoesqueléticas una mala propiocepción va a hacer que dichas lesiones tengan más posibilidad de repetición.

Pongamos en el ejemplo de la lesión típica de un esguince de ligamento lateral del tobillo. Cuando ha pasado la fase aguda y el paciente puede caminar correctamente si no se han hecho un trabajo propioceptivo habrá muchas más posibilidades de que se ese tobillo se vuelva a torcer. La explicación es muy sencilla, ante cualquier pequeño tropiezo, irregularidad del terreno o cualquier estímulo que desequilibre a la persona necesitamos que los propioceptores envíen la información al cerebro para que regule el tono muscular de todos músculos del pie y evitar así una nueva torcedura. Es común encontrar a personas que acuden a consulta con un diagnóstico de esguince crónico de repetición con sensación de que el tobillo no les sujeta y al preguntarles por su historial descubrimos que nunca han trabajado la propiocepción. Esto mismo se puede extrapolar a muchas otras lesiones.

¿Qué ejercicios tiene la fisioterapia para recuperar la propiocepción?

En fisioterapia contamos con multitud de ejercicios simples pero muy eficaces que nos ayudan a mejorar la respuesta propioiceptiva tras una lesión. Fundamentalmente se trata de ejercicios de equilibrio, coordinación y cambio de superficies para la articulación o músculos que se han visto afectados. Es importante ir de manera progresiva, es decir, empezar por los ejercicios más sencillos e ir complicándolos poco a poco. Lo mismo pasa con el cambio de superficies. Al principio se puede hacer ejercicios sobre un pie a pata coja y después ir metiendo elementos como el bosu, el t-bow simplemente pelotas o cojines que aumenten la dificultad del ejercicio.

En nuestra consulta de fisioterapia nos adaptaremos al tipo de lesión que presenta cada paciente y a su estado físico. Obviamente la recuperación de la propiocepción no va a ser igual para un deportista que para una persona de edad avanzada. Los ejercicios de propiocepción deben comenzarse tan pronto pueda el paciente y no dejarlos para el final del tratamiento.

A nivel deportivo de competición se recomienda hacer un trabajo de propiocepción de manera regular. Con ello se consigue prevenir las lesiones articulares. A muchos pacientes les decimos que estos ejercicios los podrán hacer siempre que quieran al igual que pasa con los estiramientos.