LA IMPORTANCIA DE DORMIR MEJOR PARA VIVIR CON MENOS DOLOR

Dormir bien

Cuando hablamos de tener buena salud lo primero que se nos viene a la mente es comer sano, realizar actividad física y tener una analítica perfecta, pero pasamos por alto uno de los puntos más importantes: el sueño

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica. Durante el sueño, el sistema nervioso se regula, los tejidos se recuperan y el cuerpo “resetea” su sensibilidad. Cuando no descansamos de manera adecuada ese equilibrio se rompe.  

La falta de sueño o la mala calidad de este, hace que estímulos que normalmente no dolían empiecen a molestar y que dolores leves puedan intensificarse. Además, ese descanso insuficiente favorece la aparición de inflamación, altera el estado de ánimo y reduce la capacidad que tiene el cuerpo de tolerar el dolor.  

Por otro lado, el dolor también puede dificultar el sueño, creando un círculo vicioso (duermo mal, hace que el dolor aumente, duermo peor). Romper este círculo es clave para favorecer la recuperación.  

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para mejorar el descanso? 

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse incluso los fines de semana (regula los ritmos circadianos, no solo importa cuántas horas duermes sino cuándo las duermes, esta es una de las herramientas más simples y más efectivas). 
  • Evitar pantallas al menos 30-60 minutos antes de dormir ya que la luz azul que emiten los teléfonos, las tablets o la televisión “engaña” a tu cerbero haciéndole creer que aún es de día y reduce la producción de melatonina, haciendo que cueste más dormir.  
  • Reducir el consumo de cafeína por la tarde
  • Crear un ambiente oscuro, tranquilo y fresco en la habitación. La oscuridad estimula la producción de melatonina (tu cerebro entiende que es la hora de dormir), un ambiente silencioso reduce los microdespertares y permite que entres en fases más profundas del sueño. Y una habitación fresca (entre 18-20 grados) facilita el proceso, si hace demasiado calor el sueño se fragmenta y es menos reparador.  

Realizar ejercicio físico (evitando ejercicio intenso las horas previas a dormir). Ayuda a descargar tensión y reduce la hiperactivación del sistema nervioso, esto hace que al final del día el cuerpo “necesite” descansar más