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El saber no ocupa lugar.

La vejiga hiperactiva (VH) es un trastorno del sistema urinario en el que la vejiga se contrae de manera involuntaria incluso cuando no está llena. Conlleva una sensación de tener necesidad de orinar de manera urgente y que la mayoría de las veces no puede ser controlada. En algunos casos se combina con incontinencia urinaria (IU), que es la perdida involuntaria de orina. Por lo tanto, la diferencia entre una y otra es que la VH es una sensación nerviosa y la IU es el hecho de la perdida.

Ambas pueden ocasionar trastornos en el día a día de las personas que lo padecen provocando aislamiento social, problemas personales a nivel emocional como depresión o ansiedad y además provoca alteraciones en el sueño.

Las causas de la VH son diversas y no siempre se comprende:

  1. Problemas neurológicos: Condiciones como el Parkinson, la esclerosis múltiple o los accidentes cerebrovasculares pueden afectar el control de la vejiga.
  2. Infecciones del tracto urinario (ITU): Las infecciones pueden irritar la vejiga y provocar síntomas similares a los de la vejiga hiperactiva.
  3. Cambios hormonales: especialmente en mujeres durante la menopausia, pueden contribuir al desarrollo de la vejiga hiperactiva.
  4. Causas estructurales: En algunos casos, los problemas físicos con la vejiga, como un músculo de la vejiga debilitado.
  5. Factores psicológicos: El estrés y la ansiedad también pueden empeorar la sintomatología.

Existen varios tratamientos y abordajes para el tratamiento de la VH una vez ha sido diagnosticada:

  1. Tratamiento farmacológico
  2. Terapias conductuales: suelen ser una primera fase de tratamiento e incluye varias opciones como ejercicios para fortalecer la musculatura pélvica, entrenamiento de vejiga que consiste en generar pautas temporales para no ir al baño en situaciones preventivas, perder peso…
  3. Estimulación nerviosa por medio del tibial anterior: Consiste en la aplicación de una estimulación percutánea superficial en el tobillo durante 12 semanas ya que es uno de los nervios encargados de controlar la vejiga.
  4. Cirugía una vez todo lo anterior se haya intentado y no haya funcionado.
levantar peso errores
  1. Levantar más peso del que puedes controlar.

Es el error principal. Intentar mover una carga superior a nuestra capacidad física. Cuando esto ocurre, es frecuente que aparezcan compensaciones, pérdida de estabilidad y un aumento innecesario del esfuerzo.

  1. Hacer movimientos bruscos.

Muchas lesiones se producen al intentar levantar o mover un objeto de forma rápida e inesperada. Los movimientos explosivos sin preparación previa pueden generar un estrés elevado sobre músculos y articulaciones.

  1. Mantener la carga alejada del cuerpo.

Cuanto más lejos esté el peso de nuestro centro de gravedad, mayor será el esfuerzo que deben realizar la espalda y otras estructuras para estabilizar el movimiento.

  1. Girar el tronco mientras cargas peso.

Una situación muy frecuente es levantar un objeto y girar rápidamente para colocarlo en otro lugar. Está combinación de carga y rotación aumenta la exigencia mecánica sobre la columna.

  1. Pensar demasiado en “tener la espalda perfecta”

Durante años se ha transmitido la idea de que cualquier flexión de espalda al levantar peso es peligrosa. Sin embargo, la realidad es más compleja. La columna está diseñada para moverse y adaptarse a diferentes posiciones. Lo más importante no es mantener una postura rígida y perfecta en todo momento, sino que la carga sea adecuada y que el cuerpo esté preparado para tolerarla.

No existe una única técnica válida para todas las personas y situaciones. La mejor forma de levantar peso dependerá de factores como la carga, la movilidad y el contexto.

Levantar peso no es peligroso en sí mismo, de hecho, es una capacidad natural que todos utilizamos cada día. Entrenar fuerza, progresar de forma gradual y aprender a manejar cargas con confianza son algunas de las mejores estrategias para proteger tu espalda y reducir el riesgo de lesión.

Agujetas

Si alguna vez has empezado un nuevo entrenamiento o has aumentado la intensidad de tus ejercicios, probablemente hayas experimentado las famosas agujetas.

¿Qué son realmente las agujetas?

Las agujetas, conocidas científicamente como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en ingles), son molestias musculares que suelen aparecer entre las 12 y las 24 horas después del ejercicio, alcanzando su punto máximo entre las 24 y las 72 horas.

Las agujetas se producen principalmente por pequeñas alteraciones en las fibras musculares y en los tejidos que las rodean como consecuencia de esfuerzos a los que el cuerpo no está acostumbrado.

¿Cuándo aparecen con más frecuencia?

Suelen ser mas intensas cuando:

  • Empezamos a entrenar después de un periodo de inactividad
  • Probamos ejercicios nuevos
  • Aumentamos la carga o el volumen de entrenamiento

¿Qué hacer para recuperarse antes?

No existe una solución milagrosa para eliminar las agujetas de forma inmediata, pero algunas estrategias pueden ayudar a reducir las molestias.

  • Mantenerse activo: el movimiento suave suele aliviar temporalmente la rigidez. Caminar o ejercicios de movilidad pueden ser útiles.
  • Dormir lo suficiente: es uno de los factores más importantes para la recuperación muscular. Durante el sueño se producen gran parte de los procesos de reparación de los tejidos.
  • Cuidar la alimentación: comer suficiente proteína y mantener una alimentación equilibrada favorece la recuperación muscular. Además, la hidratación es clave para el funcionamiento normal del organismo tras el ejercicio.

Realizar una progresión adecuada: la mejor forma de controlar las agujetas excesivas es aumentar la carga de entrenamiento de manera gradual. El cuerpo se adapta rápido cuando los estímulos son progresivos

Estirar antes de entrenar

Durante años se ha pensado que estirar antes de entrenar era obligatorio para evitar lesiones y rendir mejor, pero lo cierto es que a día de hoy se ha demostrado que no siempre es la mejor opción.  

La realidad es que depende del tipo de estiramiento y del entrenamiento que vayas a realizar.  

Los estiramientos estáticos son los típicos en los que mantienes una posición durante varios segundos. Hacerlos justo antes de un entrenamiento de fuerza, velocidad o potencia puede perjudicar y disminuir ligeramente el rendimiento.  

Por eso no suele recomendarse como parte principal del calentamiento antes de entrenar fuerte, sino que suele ser más recomendable:  

  • Movilidad articular (movimientos amplios y controlados de manera global para activar y lubricar las articulaciones). 
  • Activación muscular (ejercicios con gomas o con el propio peso corporal para mejorar la estabilidad y facilitar que ciertos músculos trabajen correctamente durante el entrenamiento).  
  • Series de aproximación (en entrenamiento de fuerza son series con menor peso que las efectivas utilizadas para preparar los tejidos y reducir el riesgo de lesión). 

El objetivo del calentamiento es preparar el cuerpo, aumentar la temperatura y mejorar la movilidad necesaria para entrenar.  

Muchas personas se crujen la espalda o el cuello varias veces al día buscando aliviar tensión o la rigidez. Pero, 

¿Es realmente malo hacerlo? 

La respuesta corta y clara es: en la mayoría de casos no es peligroso hacerlo de vez en cuando.  

Ese sonido de “crack” se produce por un fenómeno llamado cavitación, donde las pequeñas burbujas de gas presentes dentro de la articulación se liberan rápidamente al manipularla. Eso no significa que el hueso se “coloque” o que tengas algo fuera de su sitio.  

Entonces, ¿por qué da esa sensación de alivio? 

Después de ese crujido se puede notar: sensación de liberación, menos rigidez y relajación muscular momentánea. Esto ocurre porque se estimulan receptores articulares y el sistema nervioso puede disminuir temporalmente la sensación de tensión.  

Ahora bien, existen opciones más interesantes que crujirse la espalda o el cuello repetitivamente como por ejemplo:  

  • Ejercicios de movilidad articular. 
  • Fortalecer la musculatura. 
  • Moverse más durante el día. 
  • Reducir estrés y tensión. 
  • Realizar una valoración de fisioterapia si el problema es frecuente.  
Dormir bien

Cuando hablamos de tener buena salud lo primero que se nos viene a la mente es comer sano, realizar actividad física y tener una analítica perfecta, pero pasamos por alto uno de los puntos más importantes: el sueño. 

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica. Durante el sueño, el sistema nervioso se regula, los tejidos se recuperan y el cuerpo “resetea” su sensibilidad. Cuando no descansamos de manera adecuada ese equilibrio se rompe.  

La falta de sueño o la mala calidad de este, hace que estímulos que normalmente no dolían empiecen a molestar y que dolores leves puedan intensificarse. Además, ese descanso insuficiente favorece la aparición de inflamación, altera el estado de ánimo y reduce la capacidad que tiene el cuerpo de tolerar el dolor.  

Por otro lado, el dolor también puede dificultar el sueño, creando un círculo vicioso (duermo mal, hace que el dolor aumente, duermo peor). Romper este círculo es clave para favorecer la recuperación.  

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para mejorar el descanso? 

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse incluso los fines de semana (regula los ritmos circadianos, no solo importa cuántas horas duermes sino cuándo las duermes, esta es una de las herramientas más simples y más efectivas). 
  • Evitar pantallas al menos 30-60 minutos antes de dormir ya que la luz azul que emiten los teléfonos, las tablets o la televisión “engaña” a tu cerbero haciéndole creer que aún es de día y reduce la producción de melatonina, haciendo que cueste más dormir.  
  • Reducir el consumo de cafeína por la tarde. 
  • Crear un ambiente oscuro, tranquilo y fresco en la habitación. La oscuridad estimula la producción de melatonina (tu cerebro entiende que es la hora de dormir), un ambiente silencioso reduce los microdespertares y permite que entres en fases más profundas del sueño. Y una habitación fresca (entre 18-20 grados) facilita el proceso, si hace demasiado calor el sueño se fragmenta y es menos reparador.  

Realizar ejercicio físico (evitando ejercicio intenso las horas previas a dormir). Ayuda a descargar tensión y reduce la hiperactivación del sistema nervioso, esto hace que al final del día el cuerpo “necesite” descansar más