Podemos definir como “dolor espontáneo” el que aparece en reposo, súbitamente, después de una fractura. Este dolor es agudo y aparentemente no tiene relación con el movimiento.

Para poder explicar esto, debemos hablar un poco del sistema nervioso periférico. Dicho sistema es el que comienza en la médula espinal para llegar hasta el final del nervio dando una serie de ramificaciones llamadas terminaciones nerviosas donde podemos encontrar nociceptores. Estos nociceptores pueden ser de 3 tipos:

  1. Mecanorreceptores: captan la deformación de los tejidos
  2. Termorreceptores: captan las variaciones de temperatura
  3. Quimiorreceptores: detectan las sustancias químicas que hay alrededor del nervio

Estos nociceptores funcionan activándose o desactivándose por lo que el dolor está relacionado por la cantidad de nociceptores que se activan ante un estímulo.

Ante una fractura se forma una sopa inflamatoria que es una colección de sustancias que pueden activar mayor o menor cantidad de estos nociceptores y provocar el dolor sin que necesariamente haya un movimiento asociado. Por ello, justo después de la fractura al haber más cantidad de sustancias inflamatorias estos dolores espontáneos pueden ser más agudos y aparecer con mayor frecuencia. Al paso del tiempo estas sustancias disminuyen por lo que los dolores son menos frecuentes e intensos.

Esto es un mecanismo fisiológico normal y tiene que producirse para que la fractura consolide bien por lo que no es recomendable tomar antiinflamatorios los primeros días para no cortar este proceso.

El problema viene cuando estos dolores perduran en el tiempo. Los factores más comunes que hacen que estos dolores persistan son el tratamiento del dolor agudo inadecuado (siempre tiene que ser un dolor soportable y si no ayudar con analgesia) y una rehabilitación demasiado dolorosa ya que ante mucho dolor seguimos activando los nociceptores.

Por tanto, no debemos asustarnos si hasta un año después de la fractura siguen apareciendo este tipo de dolores ya que el cuerpo necesita su tiempo para realizar este proceso.

Las dominadas pertenecen a un grupo de ejercicios de fuerza denominado como «autocarga», en los que se usa el peso corporal como carga. El ejercicio que se practica en las dominadas consiste en agarrarse a una barra fija o bien sujeta y colgarse desde ese punto con las extremidades estiradas para después hacer una flexión de brazos hasta sobrepasar la barra con la barbilla. Para ello se parte de la posición de brazos estirados y se aplican diferentes agarres con las manos. Con la ayuda de la fuerza de los brazos, la espalda y el abdomen se lleva la barbilla a la altura de la barra.

Este ejercicio permite múltiples variantes y con él se trabaja la movilidad de la cintura escapular. La orientación de las manos al realizar las repeticiones (tipos de agarre) y la distancia entre ellas influyen en cuáles serán los músculos involucrados en el ejercicio. Algunos de los músculos que se trabajan en las dominadas son: dorsal mayor, dorsal, trapecio, romboides, pectoral mayor y menor, deltoides, infraespinoso, bíceps, bíceps braquial, oblicuo externo, tríceps y pectoral, entre otros.

Tipos de agarre y anchura

Existen múltiples variantes, pero estas son las más populares o genéricas. En el agarre «pronado» las palmas de las manos deben estar hacia abajo. En el agarre «supino» las palmas miran hacia arriba. En el agarre «neutro» las palmas se sitúan en paralelo o «mirándose» entre sí. Y en el agarre «mixto» se usa el agarre supino con una mano y con la otra el agarre pronado.

En cuanto a la anchura de las dominadas puede ser un agarre amplio (superior a la anchura de los hombros), un agarre estrecho (algo más cerrado que la anchura de los hombros) y un agarre normal (misma anchura que los hombros).

El hecho de que la carga sea el peso total del cuerpo y que involucre a una gran cantidad de articulaciones y músculostrabajando en conjunto y con esfuerzo alto hace que requiera un cierto nivel de preparación física y control de los músculos que se trabajan en la actividad.

CONSEJOS PRACTICOS

Requiere calentamiento previo.

No deben encogerse los hombros.

Debe alternarse el tipo de agarre entre una sesión y otra.

Nutrirse bien y cuidar el peso el fundamental.

Requiere cuidar la posición técnica.

Beneficios

  • Permite desarrollar la fuerza muscular y fortalecer las articulaciones de hombros y muñecas.
  • Estabiliza el tronco, define el abdomen, mejora la postura.
  • Reduce el dolor de espalda.
  • Tonifica el cuerpo.

Errores que debes evitar

  • No estirar completamente los codos hace que el rango de movimiento sea menor.
  • Contraer demasiado los hombros, sobrecarga el trapecio y angular del omóplato
  • Usar el impulso del cuerpo, el salto y el balanceo trabaja otras partes del cuerpo que no son los músculos de la espalda y los brazos.
  • Contar repeticiones no completas es perjudicial. Es mejor realizar 3 repeticiones bien hechas que 10 mal hechas.

Es muy conocido por todos que el omeprazol es un protector de estómago. Y su misma definición lo dice, es un protector para cuando el estómago al realizar su función fisiológica, su función normal, pueda causar algún daño. Estos daños se producen en pacientes donde la capa protectora o mucosa del estómago está dañada, en pacientes con úlceras, hernias de hiato, etc…

El omeprazol actúa inhibiendo la producción de ácido clorhídrico del estómago, proceso que se activa cuando detecta el alimento para poder desintegrarlo y quedarse con los nutrientes necesarios. Por tanto, la toma de omeprazol NO supone una mejora en la digestión puesto que estamos disminuyendo una secreción necesaria para que este proceso se lleve a cabo. De esta manera, la toma de omeprazol continua para mejorar las digestiones podría ser hasta contraproducente.

¿Qué podemos hacer en su lugar?

Convendría realizar un tratamiento osteopático manual para poder encontrar el origen de por qué se han alterado las digestiones. Además, se puede ayudar tomando infusiones de menta, manzanilla o anís para relajar la musculatura lisa de estómago e intestinos.

En clínica fisioterapia conmueve entendemos que es importante diferenciar entre ciática y Síndrome piramidal para saber diagnosticarlas y hacer un tratamiento adecuado. Estas dos patologías son muy frecuentes y se suelen confundir. A través de este artículo, queremos aclarar las características de cada una y presentar en qué consisten. Para así evitar la posible confusión entre ellas

Pero antes, tengamos en cuenta que según un estudio de la Sociedad Española del Dolor (SED), el 80% de la población sufrirá dolor lumbar y/o ciática al menos una vez en la vida. Y entre el 50 y el 80% de los pacientes tendrán recurrencias. En cuanto a las edades, es en la horquilla que abarca de los 30 a los 50 es cuando más episodios se padecen, siendo una de las causas principales de baja laboral.

Síndrome piramidal

El piramidal es un músculo que se encuentra en la pelvis, y va desde el sacro hasta la zona superior del fémur. Lo peculiar de este músculo es que, dependiendo de cada persona, es atravesado por el nervio ciático, o éste pasa justo por debajo. Por este motivo, cuando el músculo está contracturado puede presionar el nervio y provocar ese dolor que va desde la nalga hacia abajo.

En muchas ocasiones, este dolor va asociado a una debilidad de los músculos lumbares, glúteos e isquiotibiales (parte posterior muslo), y una torsión del sacro.

Se dice que una de las causas también puede ser el llevar la cartera en el bolsillo trasero del pantalón, hábito que tienen la mayoría de los hombres y no va nada bien, ya que al sentarse presiona justo ese punto doloroso del piramidal, además de que deja ese lado de la pelvis más elevado y puede llevar a desajustes indeseados.

Ciática

La ciática o lumbociática, más que una patología, son un conjunto de síntomas.  Se caracterizan por dolor en el territorio del nervio ciático. Este dolor tiene lugar por un atrapamiento del nervio ciático que provoca presión, o por una lesión del nervio a nivel de la columna vertebral. Generalmente ocurre sólo en un lado.

En los casos en que el problema está en la columna lumbar, suele producirse porque hay una hernia discal o una protusión (fase inicial de la hernia). El dolor se acentúa con el movimiento, esfuerzos o al estar un rato de pie quieto, y se calma con reposo. En algunos casos, aparecen además hormigueos o sensación de dormido.

Diagnóstico diferencial “Síndrome piramidal vs ciática”

  • La maniobra de Lasègue en una lumbociática casi siempre es positiva, es negativa en el síndrome del piramidal.
  • Las resonancias lumbares suelen aparecer patológicas en las ciáticas clásicas, sobre todo a nivel discal y de degeneración; en el síndrome del piramidal no.
  • Para que haya ciática tiene que haber una hernia a nivel lumbar que comprima la raíz, (si no la comprime no generará ciática).

¿Como saber si tengo una hernia que me produce una ciática real?

La única forma de saber si hay una hernia de disco que está comprimiendo las raíces nerviosas y produciendo una verdadera ciática es mediante una resonancia magnética de la zona lumbar. Las radiografías solo sirven para ver los huesos y los espacios entre ellos, es decir, no saldrá el disco en la radiografía. Además, mediante la prueba de la electromiografía sabremos si el nervio tiene una velocidad de conducción correcta o por si el contrario hay algo que lo está comprimiendo haciendo que manda mal la señal eléctrica.

Tratamiento

Si alguna vez sientes un dolor de este tipo, lo primero que debes hacer es acudir al médico o al fisioterapeuta para que te hagan una valoración y poder identificar de dónde viene el problema. En casos dudosos se realiza una resonancia magnética para comprobar los daños a nivel de la columna lumbar.

Si nos encontrásemos con lesión a nivel vertebral, una hernia discal, y es un caso de excesivo dolor, incluso paralizante, habría que valorar la posibilidad de cirugía, ya que estas solo se operan hoy en día cuando existe una alteración motora o sensible.

Si no llegase a hernia, sino que es por ejemplo una protusión y el dolor no es exagerado, recurriremos a tratamiento de fisioterapia, sobre todo para controlar el dolor, y sería recomendable hacer ejercicios para fortalecer la espalda, tipo clases de pilates. Siempre se recomienda

Si no hay lesión en las lumbares, lo más común es que sea síndrome del piramidal. En este caso, el tratamiento es más sencillo. La tarea principal es relajar el músculo para que deje de presionar el nervio, y esto se consigue con calor, fisioterapia, estiramientos…

BENEFICIOS Y CUANDO TRABAJARLA

La propiocepción es la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento. Dicho de otra manera, a nuestro cerebro le llegan diferentes ordenes desde las articulaciones y los músculos de la posición exacta de los mismos. De esta manera, en el sistema propioceptivo se “procesan” todas estas ordenes y se puede saber en qué posición exacta se encuentra nuestro cuerpo en cada momento. Este sistema interpreta entonces si es necesario reaccionar de manera inmediata activando otros grupos musculares para enviar lesiones, caídas…

¿sobre qué funciones actúa la propiocepción?

  • Regular el equilibrio
  • Coordinar los movimientos
  • Mantener el nivel de alerta del cerebro.

BENEFICIOS DE LA PROPIOCEPCIÓN

  1. PREVENCION DE LESIONES

Es un trabajo perfecto para evitar lesiones, prevenir recaídas y ayudarnos en el proceso de rehabilitación de una dolencia.

  • MEJORA DEL RENDIMIENTO

Entrenando la propiocepción mejoraremos lo que conocemos como “reflejos” y tendremos la capacidad de ser más ágiles. La coordinación y el equilibrio se potenciarán notablemente y seremos capaces de reaccionar más rápido ante una señal visual o auditiva

Realizando ejercicios para mejorar nuestra propiocepción también seremos capaces de mejorara nuestra capacidad de orientación espacial. Lograremos mantener una imagen muy clara del entorno mientras nuestro cuerpo está en movimiento.

  • FORTALECIMIENTO DE LAS ARTICULACIONES.

Cuanto más entrenemos nuestra propiocepción más fortaleceremos nuestras articulaciones y más mejoraremos nuestra velocidad de reacción. Si tienes consciencia de tu cuerpo te será mucho más fácil que antes sortear imprevistos o esquivar obstáculos.

¿Qué puede hacer que tengamos una mala propiocepción?

Ante cualquier lesión muscular o articular los receptores que tenemos en el cuerpo pueden verse afectados. Simplificando a nivel fisiológico, lo que les sucede es que se quedan un poco dormidos o enlentecidos, es decir, no mandan la información correcta al sistema nervioso central. Lo que tenemos que hacer es estimularlos de manera progresiva para que vuelvan a su estado anterior.

¿Cuáles son las consecuencias de tener una mala propiocepción?

Sin la información propioceptiva no podríamos movernos de manera correcta. Nuestros movimientos no se podrían adecuar al entorno que nos rodea. A nivel de lesiones musculoesqueléticas una mala propiocepción va a hacer que dichas lesiones tengan más posibilidad de repetición.

Pongamos en el ejemplo de la lesión típica de un esguince de ligamento lateral del tobillo. Cuando ha pasado la fase aguda y el paciente puede caminar correctamente si no se han hecho un trabajo propioceptivo habrá muchas más posibilidades de que se ese tobillo se vuelva a torcer. La explicación es muy sencilla, ante cualquier pequeño tropiezo, irregularidad del terreno o cualquier estímulo que desequilibre a la persona necesitamos que los propioceptores envíen la información al cerebro para que regule el tono muscular de todos músculos del pie y evitar así una nueva torcedura. Es común encontrar a personas que acuden a consulta con un diagnóstico de esguince crónico de repetición con sensación de que el tobillo no les sujeta y al preguntarles por su historial descubrimos que nunca han trabajado la propiocepción. Esto mismo se puede extrapolar a muchas otras lesiones.

¿Qué ejercicios tiene la fisioterapia para recuperar la propiocepción?

En fisioterapia contamos con multitud de ejercicios simples pero muy eficaces que nos ayudan a mejorar la respuesta propioiceptiva tras una lesión. Fundamentalmente se trata de ejercicios de equilibrio, coordinación y cambio de superficies para la articulación o músculos que se han visto afectados. Es importante ir de manera progresiva, es decir, empezar por los ejercicios más sencillos e ir complicándolos poco a poco. Lo mismo pasa con el cambio de superficies. Al principio se puede hacer ejercicios sobre un pie a pata coja y después ir metiendo elementos como el bosu, el t-bow simplemente pelotas o cojines que aumenten la dificultad del ejercicio.

En nuestra consulta de fisioterapia nos adaptaremos al tipo de lesión que presenta cada paciente y a su estado físico. Obviamente la recuperación de la propiocepción no va a ser igual para un deportista que para una persona de edad avanzada. Los ejercicios de propiocepción deben comenzarse tan pronto pueda el paciente y no dejarlos para el final del tratamiento.

A nivel deportivo de competición se recomienda hacer un trabajo de propiocepción de manera regular. Con ello se consigue prevenir las lesiones articulares. A muchos pacientes les decimos que estos ejercicios los podrán hacer siempre que quieran al igual que pasa con los estiramientos.

Como muchas zonas del cuerpo, la boca está repleta de bacterias, la mayoría de las cuales son inofensivas. Normalmente, las defensas naturales del organismo y un buen cuidado de la salud bucal, como cepillarse los dientes y usar hilo dental a diario, pueden mantener estas bacterias bajo control. Sin embargo, si no se mantiene la higiene bucal adecuada, las bacterias pueden alcanzar niveles que pueden provocar infecciones bucales, como caries dentaria y enfermedad de las encías.

Las bacterias de la boca producen unos mediadores inflamatorios llamados prostaglandinas e interleucinas, que se distribuyen a todo el organismo a través la sangre, provocando que la inflamación se traslade así a cualquier parte del organismo. La sangre va depositando todas estas bacterias en los músculos y en las articulaciones favoreciendo así la aparición de posibles desgarros, dolores articulares o lesiones tendinosas de tardía recuperación.

Cada vez existen más estudios que relacionan directamente la salud bucal con la presencia de numerosas patologías. Las más comunes son:

  • La diabetes: es una enfermedad que va en ambos sentidos; las infecciones en la boca y dientes pueden alterar los niveles de glucosa en sangre y uno de los síntomas de esta enfermedad son la facilidad para tener infecciones.
  • Riesgo de parto prematuro: Durante el embarazo el cuidado de la salud bucodental se hace muy importante para las futuras madres, ya que parece que hay una clara relación entre las enfermedades periodontales y el nacimiento prematuro del bebé. Al parecer, la periodontitis estaría asociada a la liberación de unas hormonas llamadas prostaglandinas, responsables de las contracciones del parto
  • Gastritis: En los casos en que por mala higiene bucal falten piezas dentales y molares, la masticación de la comida será menos efectiva y la persona tenderá a tragar pedazos de alimento más grandes que, por tanto, deberán ser digeridos con mayor trabajo en el estómago, lo que a la larga puede causar exceso de segregación de jugos gástricos que acaben provocando problemas estomacales crónicos, como la gastritis.

Así mismo hay que tener un especial cuidado con la alimentación en el ámbito deportivo. Con la práctica deportiva se tiende a seguir una dieta más rica en hidratos de carbono. Además, las bebidas energéticas a las que recurren muchos deportistas, al tener altas concentraciones de azúcares, juegan un papel primordial en la formación de caries. Por tanto, aquellas personas que consumen más proporción de azúcares deben vigilar escrupulosamente la higiene y el estado de su boca.

En definitiva podemos decir que el cuidado de la salud bucal es una inversión en la salud general.

Te ofrecemos nuestro servicio de fisioterapia deportiva, pero antes te damos unos consejos para evitar necesites del servicio de tu fisioterapeuta en Ávila

Si practicas deporte, conoces los beneficios de hacer ejercicio mientras haces algo que te gusta, pero los deportes también pueden poner en riesgo tu cuerpo.

Las lesiones deportivas afectan a millones de personas cada año. Si bien no hay manera de evitar todas estas lesiones, si se puede disminuir el riesgo.

Las lesiones deportivas se pueden producir por diversos motivos, entre los más comunes encontramos:

  • Caídas.
  • Falta de entrenamiento.
  • No calentar antes de realizar actividad física.
  • No usar el equipo de protección adecuado a cada deporte.
  • Utilizar una técnica incorrecta para realizar el deporte.
  • Entrenamiento excesivo.
  • Levantamiento de peso mayor a lo debido.
  • Alimentación inadecuada.
  • Falta de concentración y coordinación.

A su vez las lesiones más comunes son:

  • Esguinces.
  • Desgarros musculares.
  • Lesiones en la rodilla.
  • Lesiones en el tendón de Aquiles.
  • Fracturas y dislocaciones.

Dependiendo del deporte que se practique afectarán los tipos de lesiones que se puedan sufrir.

Hay dos tipos de lesiones:

  1. Lesiones agudas, ocurren de forma repentina mientras se está haciendo ejercicio. Son las más frecuentes.
  2. Lesiones crónicas, ocurren después de practicar un deporte o hacer ejercicio por un largo tiempo. Son recurrentes y molestas para la persona.

¿Cómo se trata una lesión deportiva?

Dependerá del tipo de lesión y su gravedad, por lo que es importante visitar a un especialista que indique los procedimientos más adecuados para nuestra lesión. Algunos de los tratamientos más comunes para estas dolencias son:

  • Usa de medicamentos antiinflamarotios, siempre siguiendo las indicaciones médicas.
  • Inmovilización del área afectada.
  • Cirugía correctiva.
  • Rehabilitación con ejercicios para ayudar a que la zona lesionada vuela a la normalidad.
  • Reposo.
  • Fisioterapia deportiva

¿Cómo se previenen las lesiones deportivas?

A menos que sea producto de un accidente, las lesiones deportivas se pueden prevenir con facilidad. Algunos consejos para evitar dolencias en nuestro cuerpo son:

  • Evitar doblar las rodillas más allá del punto medio al agacharse.
  • Al estirar, hazlo sin torcer las rodillas.
  • Si realizas ejercicios con saltos, dobla las rodillas al aterrizar para amortiguar el impacto.
  • Realiza ejercicios de calentamiento antes de practicar cualquier deporte.
  • Realiza estiramientos antes de hacer ejercicio.
  • No esforzarse demasiado. La sobrecarga muscular puede terminar en lesiones crónicas.
  • Usar calzado adecuado.
  • Utilizar superficies blandas para hacer ejercicio.
  • Evita correr en asfalto o cemento.
  • Correr en superficies planas.

CONSECUENCIAS ÓSEAS DE MIRAR TANTO EL MÓVIL

Los móviles podrían estar afectando a nuestra salud más de lo que pensamos pues no solo pueden acarrear problemas de visión o falta de concentración, también pueden perjudicar a nuestros huesos.

El uso excesivo de móviles puede provocar lesiones óseas diversas. Muchas de ellas en la zona de la mano, muñeca o codo.

Es lo que se ha denominado recientemente como “Whatsappitis”.

Lesiones óseas más habituales:

  1. Síndrome de túnel carpiano: Se trata de una lesión por compresión del nervio mediano que aparece cuando existe una tendinitis de los tendones de la muñeca. Se duermen los dedos pulgar, índice y corazón.
  2. Rizartrosis: Se produce por la degeneración del cartílago que recubre la articulación del dedo pulgar y que ayuda a que se deslice con suavidad.
  3. Tendinitis de Quervain: Este dolor se sitúa en el dedo pulgar y se presenta cuando hay movimiento, por ejemplo, cuando lo desplazamos en la pantalla móvil.
  4. Dedo en resorte: También se sitúa principalmente en el pulgar, debido a un exceso de uso del tendón flexor.
  5. Tendinitis de flexores: Cuanto más pesa el teléfono, más incomodo sea nuestro smartphone y sobre todo cuanto más tiempo de sujeción más posibilidades de aparición de estas lesiones.
  6. Lesión del nervio cubital: Este nervio que pasa por el codo, puede provocar dolor al quedar atrapado contra el hueso, cuando en ocasiones, estamos tumbados con el teléfono móvil. Con los codos flexionados podemos notar un entumecimiento en el cuarto y quinto dedo.

Como evitar estas lesiones

  • Gestiona el tiempo que pasas conectado.
  • Si debes trabajar mucho rato mejor con Tablet u ordenador portátil.
  • Usa un atril para tu móvil o un lápiz táctil para evitar problemas.
  • Descansa de vez en cuando y haz estiramientos.
  • Visita a tu fisioterapeuta regularmente

Desde clínica fisioterapiaconmueve te recomendamos un uso responsable de móvil

Se acerca el momento de regresar a las aulas y seguro que muchos de vosotros ya estáis preparando mochila, libros, cuadernos y material escolar. Pero…¿alguien se ha preguntado si la mochila que utilizan los más peques es la más adecuada? Muchos de los dolores de espalda y cuello que padecen los niños vienen por su mal uso. En clínica fisioterapia conmueve nos preocupamos por ellos y por eso os dejamos unos consejos para elegir una buena mochila y evitar dichas patologías.

¿Cómo elegir una buena mochila?

Debe ser adecuada a la altura del niño, no sobrepasar la anchura de los hombros y apoyarse en su zona lumbar, en la espalda. Es muy importante que la mochila tenga el respaldo acolchado, esté reforzada al final de la espalda, tirantes anchos y a ser posible, que tenga un tercer cinturón para atarlo a la zona lumbar.

La mochila debe quedar pegada a la espalda y siempre colgada de las dos asas y no solo de una para que el peso quede bien repartido.

Es mucho mejor llevar una mochila de ruedas intentando mantener la columna recta y en este caso, es mucho mejor empujarla que tirar de ella.

¿Cómo organizar la mochila?

Se recomienda que los niños no carguen más del 10% de su peso por lo que no se debe cargar en exceso ya que esto puede provocar patologías como dolores musculares o escoliosis.

Llevar estrictamente lo que se vaya a utilizar cada día ya que muchas veces encontramos niños que llevan todos los días todos los libros al cole para que no se les olvide alguno en casa.

Organizar la mochila poniendo los libros más pesados y grandes cerca de la espalda

Mochila, cabeza y cuello deben ir alineados respetando las curvaturas naturales de la columna y evitando el encorvamiento del niño.

Y por supuesto, hacer ejercicio fortalece los músculos de la espalda preparándola así para el traslado de la mochila.

Una de las creencias populares cuando acudimos a un tratamiento de fisioterapia es que nos va a doler. Es más, podemos llegar a pensar qué si no nos duele, el profesional no está haciendo bien su trabajo. Nada más lejos de la realidad.

En fisioterapia existe una “regla del no dolor”, que se basa en tratar de no hacer daño al paciente en el sentido de evitar sufrimiento innecesario, ya que en realidad acudimos para recuperarnos de la inflamación de algún tejido que ya de por sí nos está provocando malestar.

El fisioterapeuta tratará de buscar técnicas, métodos o procedimientos que resulten eficaces de la forma menos dañina posible, aunque hay ocasiones en que la manipulación conlleva dolor aplicando el tratamiento de fisioterapia. Algunas de las técnicas que se aplican en fisioterapia son enérgicas y se basan en provocar algún tipo de respuesta orgánica que requiere de un estímulo intenso, que puede ser doloroso.

Lo que está claro es que es vital la comunicación entre fisioterapeuta y paciente. El fisioterapeuta debe explicar las técnicas, procedimientos y consecuencias. Debe informar de si aparecerá dolor, y tratar de justificar el por qué es necesario.

Por otro lado, es muy importante que el paciente esplique las sensaciones. Describir el dolor (cuando aparece o se calma, si dura en el tiempo o es momentáneo, si aparece horas después de haber hecho la sesión de fisioterapia…) para poder ir manejando el umbral del dolor y adecuar la recuperación para que sea más productiva.

En definitiva, en fisioterapia suele aparecer dolor por las técnicas aplicadas y porque estamos interviniendo sobre zonas lesionadas, pero hay que conocer los límites y características del dolor y establecer un diálogo para conocer cómo y porque duele y como va variando el dolor, con el objetivo de ganar funcionalidad y recuperar la capacidad de volver a la actividad sin secuelas.